RECONOCE

miércoles, 22 de diciembre de 2010

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MENTE

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Una mente que va y viene llena de dudas, se oculta  para no ser descubierta y se esconde en el vació de la inopia. Aquella en la película, maravillosa, la del mortal, insignificante, se entrelaza con la distancia y se acerca al abismo, lejos de aquello que duele, enfrentada con la concreción y metida en lo abstracto, camina sin llegar a pisar.

Pierden las ideas que se van el infinito, esas que te llevan por los lamentos a través del tiempo, pierde el deseo del druida que no tiene conocimiento y profetiza ilusiones vanas.

Una mente que pierde el pensar y esta cerca del adiós, varada en los caminos cruzados de recuerdos con nuevos pasos, dejala que llegue a un pacto con su portador.

No hay quien olvide esos días de compañeros  imaginarios, de letras, números, rayas, cuentos, recuentos y pasos por laberintos volátiles. La llaman rara, la apodan genia, creen que es lista y sólo está perdida, perdida en la ignorancia, en la impotencia, escondida en oquedades, apoyada en subterfugios, temerosa de reconocer sus límites y verse desnuda.

Dile donde está la falsedad y enséñale la vuelta de lo ilícito, deja que vuelva de las frías confabulaciones y pueda residir con normalidad sin obligarla a que sorprenda en cada momento, no necesita ser artista, ingeniosa, mágica, no necesita transgredir los principios básicos buscando la verdad.

Lleva muchos años viviendo en la celeridad de lo inmediato, en la flexibilidad de conceptos e ideas, adaptandose al rotar del mundo y exige que las demás lo sean, se enfada por la cortedad de pensamientos lentos en ocasiones y estancos en otras. Ten paciencia mente, hay que aceptar las diveras formas y comportamientos de las otras. Unas veces vanas, otras egoístas, las hay rápidas, al igual que las hay lentas, también nos encontramos con las creativas, con las perdidas, existen las sensibles y asustan las que carecen de ellos.

No es mejor ni peor, pero si la tuya y tienes que vivir con ella y hacerlo bien, sabes que es independiente y pese a los frenos que le quieras poner, ella se saldrá con la suya y romperá cualquier barrera, para decidir por sí sóla. Acéptala, es lo que te hace único.